La cuarta dimensión.
Vivir conectado.
La esencia del
dolor más profundo y desgarrador de perder a un hijo.
La partida de
un hijo es el sabor más amargo de la vida. En vuelto en papel tristeza y color
lagrima.
La esencia está
en la capacidad de transformar la amarga
experiencia y deleitar cada momento durrísimo como el mayor aprendizaje de amor
con el corazón roto en mil pedazos.
Cada momento
es único e irrepetible. Amargo o dulce. Cada uno tiene su esencia y su esplendor
alegre o triste.
Amar o
sentirse amado en el pre curso normal y corriente de la vida, es relativamente fácil.
Todo está a nuestro alcance. Podemos abrazar, oír, hablar, ver….y disfrutar físicamente
de las personas que queremos.
Vivir conectado diariamente con uno de los seres que más amas, sin su físico
es entra en la cuarta dimensión oculta y que mágicamente hace vibrar todos los
poros del corazón y del alma y te eleva a comprender que la muerte solo es un
pequeño afluente de la vida.

